Buenos días amigos, después de la resaca de FITUR y en el comienzo de Madrid Fusión, Raúl nos habla hoy de la: Actitud hacia el cambio y cambio de actitud!

Una de las máximas organizativas asumidas hoy día es que ”lo único permanente es el cambio”. En un mundo en permanente cambio, no se puede esperar obtener siempre los mismos resultados repitiendo fórmulas que han funcionado hasta ahora. Si, por ejemplo, los hoteles y restaurantes, hace años, se llenaban “solos” y actuábamos de una cierta manera, ahora no se puede seguir con las mismas actuaciones y decisiones, en el momento que todo el entorno social y económico ha cambiado.

Se pueden distinguir tres tipos de personas, asociadas a tres tipos de actitudes ante el cambio:

  • Los que hacen que las cosas pasen. Son las personas innovadoras, que buscan nuevas estrategias y objetivos, utilizan las nuevas tecnologías de manera emprendedora y crean nuevos paradigmas que marcan el camino al resto.
  • Los que ven las cosas pasar. Son personas abiertas, pendientes de los cambios que suceden en su entorno, dispuestas a adoptar rápidamente dichos cambios con el fin de ser más efectivas.
  • Los que se preguntan qué ha pasado. Son aquellos que no descubren los cambios hasta que perciben sus consecuencias. Normalmente no muestran interés por lo que sucede en su entorno porque están exclusivamente enfocados en su actividad. Un día se despiertan y descubren  que los clientes ya no vienen y sus productos no se venden, y entonces se preguntan qué ha pasado.

 

Esas diferencias las vemos a diario en los Restaurantes y Hoteles de todo el mundo, donde encontramos, establecimientos hoteleros que innovan, otras organizaciones que reaccionan rápido y las que dejan pasar las oportunidades.

 

Todo cambio va acompañado de una serie de ideas preconcebidas y actitudes emocionales, y por ello las personas se posicionan de manera diferente ante un cambio organizativo.

Para algunas resulta estimulante, y reaccionan ante el cambio con alegría, esperanza y entusiasmo. Para otras, el cambio va asociado a una serie de emociones negativas que van desde la inseguridad al escepticismo. Para la mayoría de nosotros, sin embargo, los cambios generan ambos tipos de emociones, tanto negativas como positivas, que se van combinando de manera diferente a lo largo del proceso. Esas emociones y pensamientos generan diferentes actitudes hacia el cambio, que a su vez dan lugar a conductas concretas que obstaculizan o posibilitan el éxito de los procesos de cambio.

Alguno de los factores de éxito que generan actitudes individuales positivas hacia el cambio son los siguientes:

Participación. Sólo aquellas organizaciones que consiguen implicar a sus trabajadores en el proceso de cambio, haciéndoles participes de dicho proceso,  obtienen los resultados esperados. Lo contrario genera frustración, pasividad y actitudes defensivas. Cuando las personas se sienten parte de una organización que les escucha y pueden participar en la parte del proceso que les afecta, se implican activamente, construyendo al desarrollo exitoso del proceso.

Comunicación. La claridad ha sido identificada como uno de los factores clave del liderazgo en general, y del cambio organizativo en particular. Es fundamental lograr una imagen clara de los motivos por los que se realiza el cambio, el modo en que se va a llevar a cabo y los objetivos que se persiguen con él. Mantener al personal informado continuamente y de manera transparente evita sentimientos de inseguridad e incertidumbre.

Un saludo,

Raul González.

 

 

Escuela de Hosteleria Marketing Gastronómico

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